
A veces me pregunto del porque de las cosas, me pregunto porque a veces una pequeña cosa puede hacerte tan feliz y otras tan importantes en cambio no.
Todo esto nace por culpa de V., hace 7 días cumplió su tan anhelado sueno, es decir, comprar su Tv de 50 pulgadas pantalla plana llena de todos esos accesorios inútiles que no sé ni a que sirven y bueno, todo lo demás… Yo no le encuentro mucho sentido al objeto, al fin y al cabo ya teníamos una Tv grande en casa. Pero cuando llego hace 7 días con esa sonrisa y complicidad y casi en un susurro me dijo “quiero que vengas conmigo a comprar algo” mientras se estaba desatando una tormenta de nieve afuera me quede con cara de tonta. No entendía el porqué de esa emoción repentina. No lo veía así desde hace 4 semanas cuando paso el tan llorado examen de matemática 1. Pero no quería decirme porque estaba tan contento. En el carro iba templando del terror y cuando por fin me dijo lo de la tv no pude evitar reírme como una loca. El de verdad estaba temblando del terror porque estaba por cumplir su sueño (una TV grande) y no se lo creía. Estoy aun atontada cuando lo veo jugar con el aparato ese.
La cuestión es que todo esto de los sueños me dejo pensativa. Cuando pase el examen de Ciencias políticas con el máximo del voto no me sentí tan diferente. Quizás era porque no me lo esperaba, yo estaba convencida de que iba a sacar un 25, y en cambio saque mi 30. Pero fue solo un segundo. El tiempo de llamar a V. y contarle y luego, pues estaba solo tranquila porque no tenía nada que hacer por un par de semanas. Cuando compre el teléfono que tanto quería, pues fue solo eso, un min de emoción y luego ya. Quizás es que soy diferente. O quizás es como dice V. que a mí me bastan las pequeñas cositas (como plantar los tulipanes) para hacerme tan feliz como una niña de 3 anos con un juguete nuevo.
Hoy la cuestión volvió a mi cabeza viendo esta foto. Fue un momento de verdad mágico. El sol que se ocultaba y el avión, la tormenta justo detrás de mí mientras tomo la foto, todo en el momento justo, pero toda la situación me deja pensativa. Termino por comparar todo con mi vida. Sera que todo eso de la felicidad cuando uno logra sus sueños es como esta foto? Es decir, Dura solo 3 segundos y luego la tormenta de la realidad te golpea sin darte cuenta haciéndote recordar esos 3 segundos de gloria por siempre. Será que como decía Sartori el hombre es de verdad un animal y cuando logra lo que tanto añora entonces lo aburre. Será que me aburro tanto que termino por restarle importancia a las cosas que tanto deseo cuando las obtengo? Beh, dejo la pregunta en el aire. Quizás hasta le consiga respuesta.